lunes, 12 de febrero de 2007

Una chica muy...normal?

Hoy Estoy reflexiva

Una chica normal. Nada descomunal…casi bonita.
Alta, como de uno setenta, unos ojos azules profundos y un pelo castaño claro con un brillo muy llamativo. Era delgada, aunque no tenia un cuerpo escultural. Delicada, femenina, culta. Profesional e independiente. En mi opinión, deseable para cualquier hombre.
Pero por lo visto los hombres no pensaban lo mismo. O, al menos eso crei durante mucho tiempo.
La suerte en el terreno amoroso parecia serle esquiva.
Le conoci un par de parejas estables, pero esos amores nunca llegaron a buen termino. Con uno corto de la noche a la mañana. Del otro supe que la engaño.
Y después, años de soledad..
Siempre me resulto un poco inexplicable verla sola en todas las reuniones. Siempre me pregunté como podia ser que estuviera sola.
Pero hace poco me entere.
Lo que le paso fue la educación. Sí, señor. La educaron como señorita. Pero como a una señorita del siglo pasado. Una señorita “de su casa”. Le crearon un miriñaque en la cabeza y un cinturón de castidad en el cerebro. Le pusieron un candado en la voluntad y un guardian en la consciencia para vigilarla por las noches. Un guardian que nunca la dejo tomar decisiones propias. Cada decisión debia ser aceptada por todos los que la rodeaban. Y entre tanta cavilación se perdia en las dudas. Era imposible conformar a todo el mundo…
Las ultimas veces que nos cruzamos ya se le notaba. Habia perdido los ojitos luminosos. En el fondo de la mirada se podia adivinar una mezcla de resignacion y soledad, de una tristeza sin fin. Podia adivinar llantos sobre la almohada y noches desconsoladas.
Como explicarle que nadie tiene derecho a decirle como vivir? Como hacerle ver que la educaron para vivir en una prision con el unico fin de mantenerla como “la hijita de papa y mama”? Como liberarla de esa celda, de la que solo tienen la llave, los padres?
Quizas nunca lo aprenda. O quizas sí.
El otro dia la vi por la calle de la mano de un hombre.
Ojala que todo salga bien.
Ojala, un dia, pueda entender que la unica dueña de la llave de mi vida soy yo, mama.

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